Por Rafael Ibáñez, coordinador técnico · · 6 min de lectura

Ilustración: moto parada

Antes de arrancar una moto de combustión que ha estado parada varios meses conviene revisar, por este orden: batería, combustible, neumáticos, frenos y cadena. La mayoría de las veces todo se arregla con una carga, un poco de aire y una limpieza. El problema aparece cuando se intenta arrancar a la fuerza.

Pasa con frecuencia al final del verano con la moto de quien se fue fuera, con la que se usaba para ir a trabajar y se sustituyó por el coche, o con la que se heredó y lleva años tapada con una lona. Cambia la duración, pero el orden es el mismo.

Lo que no hay que hacer

Empezamos por aquí porque es donde se estropean las cosas:

  • No insistas con el motor de arranque con la batería medio muerta. Calienta el motor de arranque y sus escobillas, y en algunas motos puede dañar el relé.
  • No la arranques para dejarla al ralentí veinte minutos "para que se cargue la batería". El alternador de una moto da muy poca carga al ralentí, el motor no llega a temperatura de trabajo en condiciones y se forma condensación en el escape y en el cárter.
  • No salgas a la carretera sin probar los frenos en parado y a paso de peatón.

1. La batería, casi siempre la primera en fallar

Una batería de moto sin mantenedor pierde carga sola, y muchas motos actuales tienen consumos pequeños y constantes (alarma, reloj, centralita). Tras unos meses es normal encontrarla por debajo de lo necesario para arrancar.

Si tienes un cargador inteligente para baterías de moto, conéctalo antes de nada. Si después de una carga completa aguanta la tensión al día siguiente y arranca con alegría, sigue sirviendo. Si se descarga de nuevo en pocos días o arranca con dificultad, lo más probable es que haya sulfatado: a partir de ahí una batería nueva sale más barata que las grúas. Las baterías de litio de moto tienen un comportamiento distinto y algunas no admiten cualquier cargador; comprueba qué tipo lleva la tuya antes de conectar nada.

2. La gasolina que lleva meses en el depósito

La gasolina pierde con el tiempo parte de sus componentes más volátiles, que son justamente los que ayudan a arrancar en frío. Además, con el depósito medio vacío hay más aire dentro y más condensación de humedad en las paredes. Cuanto más tiempo, peor.

Motos de carburación

Son las más delicadas. La gasolina que queda en la cuba del carburador se evapora y deja un residuo que obstruye los chiclés, que son orificios muy finos. Los síntomas son claros: arranca solo con el estárter, no aguanta el ralentí, falla al abrir gas a medio régimen o directamente no arranca. A veces basta con vaciar la cuba por el tornillo de purga; otras hay que desmontar y limpiar el carburador.

Motos de inyección

Aguantan mejor, porque el circuito es cerrado y a presión. Aun así, si la gasolina es muy vieja, conviene gastar ese depósito con suavidad y rellenar pronto con gasolina nueva para diluirla. Si la moto va a ratos o tiene tirones, puede haber suciedad en el filtro de la bomba.

Si la moto ha estado más de un año parada, lo prudente es vaciar el depósito y empezar con gasolina nueva.

3. Neumáticos: presión y algo más

Una moto parada pierde presión sin que haya pinchazo. Ajusta la presión en frío según lo que indique el fabricante. Después, fíjate en tres cosas:

  • Grietas en los flancos o entre los tacos. La goma envejece aunque no se use, sobre todo si le ha dado el sol.
  • Deformación. Si la moto ha estado muchos meses apoyada en el mismo punto con poca presión, puede notarse una vibración rítmica los primeros kilómetros. Si no desaparece al calentar el neumático, hay que revisarlo.
  • La fecha de fabricación, en el código DOT del flanco: las cuatro últimas cifras indican semana y año. Un neumático con muchos años puede tener buen dibujo y agarrar poco, especialmente en mojado.

4. Frenos: los pistones también se duermen

El líquido de frenos absorbe humedad del ambiente con el tiempo, y con la moto quieta los pistones de las pinzas no se mueven. Es habitual encontrar una pinza que no suelta del todo y deja la rueda frenada, o un tacto de maneta esponjoso.

Prueba ambas manetas en parado: deben tener un punto firme y no llegar al puño. Empuja la moto en punto muerto: debe rodar sin frenarse. Si el líquido del depósito se ve oscuro, toca cambiarlo. Los discos pueden tener óxido superficial, que desaparece en las primeras frenadas suaves; si hay picaduras profundas o las pastillas se han quedado pegadas, eso ya es taller.

5. Cadena y lo demás

Una cadena parada tiende a oxidarse y a quedarse con eslabones rígidos. Límpiala, engrásala y gira la rueda comprobando que todas las articulaciones se mueven. Antes de salir, comprueba también:

  • Nivel de aceite del motor con la moto recta.
  • Nivel de refrigerante si es de agua.
  • Luces, intermitentes y claxon (con la batería ya cargada).
  • Que no haya nidos ni restos de roedores en la caja del filtro de aire. Parece exagerado, pero en garajes y trasteros pasa.

El primer paseo

Una vez arrancada, déjala uno o dos minutos al ralentí, sin acelerones, y sal a dar una vuelta corta y tranquila cerca de casa. Frena varias veces con suavidad para limpiar los discos, vuelve a comprobar la presión de los neumáticos en frío al día siguiente y revisa si hay alguna mancha nueva en el suelo del garaje.

Cuándo llevarla directamente al taller

Si la moto lleva más de dos años parada, si no arranca tras cargar la batería, si pierde líquido, si la maneta del freno no tiene tacto firme o si el aceite está por encima del máximo (puede haber combustible mezclado), lo más sensato es no insistir. Un taller multimarca puede hacer la puesta a punto completa en una sola visita. Busca uno en tu provincia o pide presupuesto indicando cuánto tiempo lleva parada. En servicios tienes el detalle de revisión y mantenimiento.

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